El efecto mariposa perfecto

El efecto mariposa es un concepto de la teoría del caos. La idea es que, dadas unas circunstancias peculiares del tiempo y condiciones iniciales de un sistema dinámico caótico, cualquier pequeña variación entre dos situaciones iniciales acabará dando lugar a que ambos sistemas evolucionen en ciertos aspectos de forma completamente diferente. Algo que ocurre siempre y que no tiene explicación científica.

“El insignificante evento de una mariposa batiendo sus alas en Japón puede provocar un tornado en Arizona mediante una sucesión de causalidades progresivas”.

Todo lo que nos ocurre nos marca. De una forma u otra. A veces la huella es brutal y evidente: un trauma, un recuerdo dulce, una persona, un polvo, un amigo, un lugar, una mirada, una decisión…. Pero a veces detalles sutiles pueden provocar ese “efecto mariposa” que nos lleva a grandísimos cambios a la larga.

Siempre me planteé de que manera las decisiones que tomamos a lo largo de la vida nos cambian radicalmente TODO el futuro restante. Estudiar una carrera universitaria u otra no sólo cambia tu profesión: te forja una forma de entender y analizar la vida, te da un círculo social con el que compartirás los próximos años y quizás toda la vida, te marca en muchos casos quienes serán tus compañeros en tus primeras experiencias sexuales y lo que aprenderás de ell@s, puede que sea crucial para determinar la persona con la que tendrás descendencia. Cada camino desde tu casa a la facultad, a diario, será un cúmulo de “efectos mariposa” que podrán desencadenar sucesos que cambien tu vida. Y todo porque decidiste estudiar esa carrera y no otra.

La decisión de acudir a una fiesta. Puede cambiarte la vida.

La decisión de fumar o no fumar. Puede cambiarte o acabar con tu vida.

La decisión de consumir drogas. Puede cambiarte o acabar con tu vida. O abrirte la mente al autodescubrimiento y la sensorialidad.

La decisión de mudarte de ciudad. Sin duda lo cambia todo.

La decisión de abandonar un trabajo. Abre ese cajón de efectos mariposas que puede desembocar en miles, millones de nuevos escenarios de vida: ese día en el que abres InfoJobs para echar currículums, realmente estás abriendo un portal dimensional. Estás jugando a los dados, no sólo con tu nuevo trabajo, no sólo con tus nuevos compañeros… Con todo. Más de lo que puedas imaginar. Un nuevo entorno de trabajo, con nuevos compañeros de trabajo, puede llevarte a cosas tan tangenciales como: hacerte vegetariano, cambiar de creencias religiosas o políticas; en definitiva a evolucionar de una forma personal no directamente asociada con el trabajo. Y esto llevarte a otra cosa, y a otra… desencadenando ese efecto dominó.

La decisión de dejar a una pareja sentimental. Implica muchísimo más que eso. Implica la posibilidad de conocer a otras personas o no. De volver a estar abiert@ a un cambio de vida y rumbo, que de nuevo… nadie sabe a donde te puede llevar…

Nuestra vida está llena de detalles, decisiones y sensaciones que van evolucionando, como un sistema complejo, de una forma impredecible. Somos (y nuestra situación actual también) el fruto de todas nuestras decisiones y experiencias anteriores. Somos nuestros padres, somos nuestros amigos, somos nuestros corazones rotos y nuestros orgasmos. Somos la pizza que nos sentó mal en aquel cumpleaños, somos el día que perdimos la paciencia y el que lloramos en una estación de bus. Somos las llamadas perdidas que nunca quisimos perder, somos aquella flor que arrancamos del jardín, somos la patada que le dimos a aquel niño que nos robó el bocadillo en el patio y el castigo que nos pusieron después. Somos la gente a la que hemos traicionado, somos el concierto que no recordamos, somos aquel perro que no recogimos de la calle y el gato que adoptamos años después. Somos los nervios de la primera vez, somos todas esas personas de las que no hemos vuelto a saber nada, somos aquella botella de vino de madrugada, somos los exámenes aprobados y suspendidos.

Personalmente siempre he tenido la frustración de no poder vivir todas mis posibles vidas a la vez. Obvio. Es imposible. Pero esos pensamientos de… “¿y si hubiera estudiado otra cosa?, ¿y si siguiera con aquella pareja?, ¿y si hubiese hecho aquella llamada?, ¿y si aquella chica del metro no se hubiese bajado cuando iba a decirle algo?”. Situaciones que nadie es capaz de predecir a dónde habrían llevado, pues el efecto mariposa habría hecho que, posiblemente, hubieran cambiado por completo mi vida. Quizás no llevase un piercing en la nariz o quizás tuviese un hijo o hubiese muerto… Nadie sabe que esconde la causalidad encadenada.

Es por eso que hace tiempo decidí agitar este huracán. Decir que sí a todo. Hacer todo. Incluir en mi vida todos los efectos mariposa que pudiese para ver que iba encontrando en mi camino en ese huracán de opciones vitales. Abrí todas las cajas. Todas las puertas. Experimenté. Me tatué una simple órden a mí mismo: DO. Haz. Haz cosas. Todas. Dí que sí. Viaja. Conoce. Folla. Bebe. Come. Prueba. Experimenta. Trabaja. Diviértete ….

Este modo de vida me abrió muchas puertas a nivel profesional: me recuerdo en una ocasión pensando en que si no hubiera ido a tal fiesta jamás habría conocido a tal persona a través de la cual me surgió tal trabajo. Estudié 7 másters. Hice decenas de cursos. Disfruté de trabajos tan variados como: informático, biólogo, guía de viajes, fotógrafo… Simplemente por experimentar y aceptar todas las propuestas (e incluso buscarlas).

Pero no sólo me ocurrió a nivel profesional. A nivel personal conocí a tantísima gente tan variada que mi cabeza experimentó una amplitud increíble. Personas de diferentes razas en diferentes partes del mundo: recuerdo una noche estar tomando una cerveza en Rumanía con un chico de Moldavia, una chica rusa, y un senegalés; disfrutando de ese momento de amistad único en un sitio único con una combinación de factores única. Personas de diferente condición sexual con las que me dejé llevar en todos los sentidos. Personas de diferente ideología política con las que debatir o simplemente escuchar. Personas con sexualidades tan diferentes de las que disfrutar sin mesura, rompiendo barreras y tabúes… En definitiva, aprendí a valorar la individualidad y el momento único de cada persona, siendo consciente de que cada uno lleva una serie de huracanes; de “efectos mariposa” detrás. Una drag queen que te habla al amanecer en la puerta de un after seguro tiene una apasionante sucesión de acontecimientos detrás que bien merecen ser escuchados hurgando en su mente.

Sumido en el más absoluto caos y a la vez en uno de los viajes más fascinantes de conocimiento y autoconocimiento de mi vida; el viaje de descubrir los mundos que existen dentro de este caos: descubrir las mentes de las personas, rascar en ellas, follarme a las mentes que me parecían más interesantes (follármelas metafóricamente con diálogos que jamás olvidaré y literalmente entre sábanas de cualquier lugar del mundo), descubrir los cuerpos y las diferentes sensualidades y sexualidades y experimentar al límite, descubrir las drogas legales e ilegales y tratar de comprender tantas cosas a través de ellas, descubrir el mundo viajando a cada rincón empapándome de las culturas siempre con la visión de aprender…. Embarcado en un verdadero viaje epistemológico y científico. Sumido en este viaje de película y rodeado de efectos mariposa… Entonces ocurrió algo.

A veces ocurre lo improbable. A veces de todo el caos, las puertas abiertas, los sucesos sin control, surgen momentos concretos que quedan congelados en el espacio y el tiempo: una mirada, una sensación, un amanecer en una montaña… Momentos donde muchas cosas encajan y piensas que ha merecido la pena abrir tantas puertas para dentro de tanto azar encontrar algo de belleza como por mera casualidad, como monos tecleando al azar que acaban por escribir un verso sin saberlo.

Pero hay cosas que aún van más allá y que no sólo es que sean improbables sino que sólo ocurren una vez en la vida y parecen imposibles. Donde no sólo muchas cosas encajan, sino que todas ellas lo hacen. Los monos, esta vez han escrito el quijote entero pulsando ese teclado al azar.

Se detiene todo y tu mirada solo puede clavarse en unas pupilas concretas. Pensar que todo lo que has vivido anteriormente nada tiene que ver con esto. Que nunca has sentido así. Que ESTO si es amor. Que es la primera vez que tienes ilusión por un futuro compartido. Que cosas que antes te costaban te salen solas. Que dices “cari” o “amor” y lo sientes de verdad. Que has vuelto a la adolescencia pero con tu experiencia. Que puedes caminar de la mano con alguien en buenos y malos momentos y crecer juntos. Que tienes la complicidad sexual y emocional que siempre buscaste. Y todo en una misma persona… Que SABES por primera vez que lo que tienes ante tí es para siempre. Simplemente lo sabes, porque todo encaja.

Y que ahora no quieres tocar nada, no sea que se rompa lo que tienes en este mundo de caos y efectos mariposa…. Es hora de cerrar ventanas. O lo que es mucho mejor aún de atravesarlas, pero juntos. De nadar juntos en los límites de todo: del mundo, del sexo, del conocimiento, de las sensaciones, pero junto a alguien. Ser un pack. Un 1+1 (que no 2). Unión y libertad individual. Ser dos cerebros para resolver los problemas que nos afectan. Dos sistemas nerviosos para sentir emociones. Dos sistemas de líbido que aunar para sentir la excitación sexual del otro como propia y multiplicar el placer. Dos sistemas motores para recorrer el mundo juntos y con nuestras 4 manos ayudar a construir uno mejor.

Duplicar todo con una parte que te complementa a la perfección es algo único, es como vivir el doble de intensamente.

Y pese a tener la sensación de que todas las experiencias anteriores quedan grises y verlas en cierto modo como una pérdida de tiempo; ver que eran solo ensayos para esta gran obra maestra; he aprendido que no quiero cambiar ni una coma de mi pasado ni del suyo. Ni una. Me ha costado verlo, pero por fin lo veo. Porque cada detalle ha hecho que hoy y ahora todo encaje. Cada mínimo gesto, decisión, polvo, beso, frustración, desengaño, anhelo… ha combinado los efectos mariposa precisos para crear este momento.

Y es que, esta niña, que también lleva un tatuaje que complementa con el mío…. me cogió un día de la mano y mirándome a los ojos me dijo letra a letra lo que yo estaba pensando en ese preciso instante: “Contigo, sí a todo”.

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PD: “Que nuestros cuerpos sean tanto templos que cuidar lento y llevar al límite del placer con la adoración y el delicado mimo como volcanes que no pueden aguantar a llegar a casa y entran en erupción en un sucio portal”

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Apartarse

Apartarse.

Por no hacer daño, aun amando.
Por no amar ya.
Por miedo a amar más.
Por orgullo, tras haberte humillado.
Porque te apartan.
Por vergüenza, tras haberte portado mal.

Apartarse como signo de madurez, valentía o cobardía.

Ahora que ya se que cien clavos no sacan a otro clavo, solo queda esperar, con la capucha puesta y la mirada al suelo.

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Hoy, 15 de Septiembre

Hoy, 15 de septiembre, hace 2 años que no te veo, que no sé nada de tí.

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No mirarme en tus ojos no me ha hecho más feliz. Ni menos. Bueno, menos quizás sí.

En este tiempo recorrí 15 nuevos países. Escuché 5 nuevos idiomas por primera vez. El marcador de mi cámara reflex indica 13.473 fotografías más que cuando me despedí de tí.

Apareces cada día en mi mente, como un pensamiento. Como una nube de opio y pimienta.

 

Flores de cristal

En ocasiones puedes encontrar en tu vida personas cuyo interior es como una flor de cristal. Bonito. De una belleza que va más allá de lo normal. Con tanto que aportar que a veces asusta. Esas personas con las que te pasarías horas y días hablando. En las que siempre hay un poco más que rascar e incluso en los días más monótonos parecen tremendamente interesantes.

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Chicas

Vas contando las baldosas de color rojo que hay hasta la Facultad, un Martes como hoy. Martes y 13 para mayor precisión. Nunca te habías fijado en el color y la disposición de estas baldosas rojas sobre las blancas, formando ese patrón de figuras que te preguntas quién habrá decidido. 3 años estudiando en esta Universidad y jamás habías interiorizado ese mosaico, y eso que sueles ir mirando al suelo pensando en tus cosas. Pero esta vez es diferente, porque una terrible depresión te lleva hundiendo durante más de tres semanas -aunque aún no sabes identificar un estado depresivo, pero aprenderás-, y ello te hace sensible a estos detalles, en contra de lo que sería habitual con este tipo de patología. Pero nada es habitual en tí. Tú te crees especial. ¿Qué otra forma tiene uno de sobrevivir si no se siente especial? ¿Hay gente que es feliz pensando que es como el resto?

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Actualizaciones sin instalar

Todo iba bien en aquella cita de Tinder.
Al menos hasta ese momento.
Ella dejó su móvil sobre la mesa mientras la conversación continuaba de manera fructífera.

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Era ya el momento del café y la cena había transcurrido de manera agradable.
Pero fue en ese momento cuando él, en una fugaz mirada detectó que en el iPhone de ella había una notificación sobre el icono de sistema.
¡Tenía una actualización del sistema operativo sin instalar!

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¡Por Dios!
¿Que tipo de persona no actualiza su sistema operativo al instante?
Fue entonces cuando se dio cuenta de que aquella relación era imposible y aquella cita una pérdida de tiempo.

Las cosas que nunca te dije

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Siempre quedan cosas por decir.
Las cosas que nunca te dije son como palabras que quedan a mitad de garganta. Obstruyéndola.

Nunca te dije que adoraba que se te cayese la baba mientras dormías.
Nunca te dije que me gustaba como aceptabas el caos de mi vida como normal.
Nunca te dije cual fue mi polvo favorito.
Nunca te dije la parte de tu cuerpo que me gustaba menos.
Nunca te dije “gracias” por pasear a mi perro por mi cuando no llegaba al trabajo.
Nunca te dije que guardo la entrada de la primera vez que fuimos al cine.
Nunca te dije, que una vez, te fui infiel.
Nunca te dije como odiaba tus zapatos marrones.
Nunca te dije en que momento exacto me enamoré de ti.
Nunca te dije que no me gustaba como besabas.
Nunca te dije que aún tengo una camiseta tuya.
Nunca te dije que me molestó que no recordases mi cumpleaños.
Nunca te dije que guardo todas las notas que me escribiste.
Nunca te dije cuando dejé de quererte.
Nunca te dije cual era mi lunar de tu cuerpo favorito.
Nunca te dije que aún se eriza mi piel cuando suena nuestra canción.
Nunca te dije que jamás he vuelto a tener un orgasmo sólo con un abrazo.
Nunca te dije que cada vez que cogí un avión para verte fue como la primera vez.
Nunca te dije que cuando me iba al sofá esperaba que fueses a volver a llevarme a la cama.
Nunca te dije que mi forma de amar era un veneno que se volvía contra mi.
Nunca te dije todas las cosas que aprendí a tu lado.
Nunca te dije que jamás olvidaré tu voz aunque ya no la escuche.
Nunca te dije que hubo un momento en el que lo eras todo para mí.

Aunque, quizás, más importante que las cosas que nunca te dije, son las cosas que siempre te decía.