El tiempo

¿Alguna vez has hecho algo que siempre habías dicho que jamás harías?

Bueno, yo si. Y últimamente me sorprendo a mi mismo en muchas ocasiones diciéndome “quién me habría dicho a mi que haría esto, o que vería esto normal, o que seria capaz de aguantar esto o de conseguir aquello…” Es una sensación muy curiosa. A veces me hace sentir como si hubiera perdido el rumbo, otras veces orgulloso de no haberme estancado, y en ocasiones simplemente pienso que todo cambia, incluso yo.

En estos últimos meses he cambiado y mucho. Quizás mucho más de lo que he llegado a cambiar en los 10 o 12 años anteriores. Mi mente se ha abierto, mi tolerancia ha aumentado, he dejado atrás esa rigidez. A momentos siento miedo por ello, como ya he dicho es como si sintiese que pierdo el rumbo de mis propios principios, pero realmente creo que no existe un rumbo más que el que uno mismo quiera marcarse en cada momento concreto.

Todo cambia como ya decía Heráclito. Panta Rhei, si Panta Rhei más que nunca en mi vida. Todo cambia, todo fluye y sobre todo yo mismo. Pero, ¿que es la vida sino cambio? Sin el cambio ningún ser vivo existiría. El cambio es la base de toda la materia viva. Sin él no existiría ni yo mismo, ni este ordenador en el que escribo, ni tú, seas quien seas que estés leyendo esto.

El cambio, que no es mas que el tiempo. El concepto de “tiempo” no existiría si no existiese el cambio. Si todo fuese igual siempre, ¿cómo podríamos medir tiempo? ¿Que aguja se movería para indicarnos que ha pasado un sólo segundo? Es esta cuarta dimensión, que por otro lado es la más misteriosa de entre todas, la que da sentido a cuanto conocemos.