Quiero hacer surf

8445582646_87af51d0f9_m

Ahí me encuentro, delante de ese inmenso océano azul que tanto me ha impactado.
Como petrificado, no puedo dejar de contemplar su inmensidad, un azul que va más allá de un color, logrando despertar emociones. Un azul con muchos matices. Un azul misterioso.

El ser humano siempre ha sido curioso, el mar siempre ha sido una de sus obsesiones. Y yo siento un incontrolable impulso de adentrarme. De explorar. Acabo de recibir un impacto al contemplar tal intensidad de azul, tal inmensidad. No lo esperaba. Y siento el deseo de sumergirme. Quiero hacer surf.

el_surf-11810

Quiero surfear. Sinceramente, nunca he cogido una tabla, quizás ni recuerde como nadar, pero eso no me importa. El naufragio es un riesgo que estoy dispuesto a correr, solo por probar ese azul.

Ese azul que se esconde tras tus ojos. Quiero surfearte. Perderme en tu mirada. Inundarme de ti. Empaparme. Y hasta ahogarme en el intenso azul de tu mirada.

Una ola me tumbó en la arena con la primera mirada que me regalaste. Y aquí me quedé, mirando el océano y con ganas de más.

negroides1

Anuncios

Diario desde el manicomio. Capítulo 1: Sexo salvaje

Te empotré contra la pared instantes después de colocar el iPhone con cuidado en la encimera de la cocina, de tal forma que pudiese grabar desde un buen ángulo como te penetraba. El sonido de tu espalda al chocar contra la pared y la vibración de tu cuerpo ante el golpe me hicieron preocuparme, pero no más de 2 segundos, hasta que mi sistema límbico volvió a ponerme en mi sitio.

tumblr_lu9citAwC51r60etuo1_500

No sólo te follaba con toda la brutalidad que mis instintos primarios y tu lujuriosa mirada me pedían, también ejercía la máxima presión sobre tu cuerpo atrapado entre la pared y yo, necesitaba hacerte sentir presa físicamente, y se que tu también lo deseabas porque nuestros cuerpos estaban hablando sin palabras. Te apretaba tanto que notaba como te costaba respirar. Ahí fue cuando te corriste por primera vez, dejando tu cuerpo muerto durante unos instantes, sujeto sólo por mis manos en tus nalgas, mi miembro en tu interior y mi pecho contra el tuyo haciendo contrapeso en la pared.

Antes de que pudiese recuperar mi respiración ya me pedías más con tus labios. Te agarro del pelo y te lanzo al sofá. Veo como todo el gotelé de la pared ha quedado macado en tu espalda. Mientras recojo el móvil para que siga grabando, esta vez desde la mesa, me miras y me dices “fóllame más” con esos ojos inyectados en sangre que tanto me ponen. Voy al sofá y me pongo de rodillas en él, tu adoptas la postura de cuatro patas, te cojo por la cintura desde atrás mientras tu estiras tus manos para agarrar fuerte el brazo del sofá. Espero unos instantes sin hacer nada observándote, para generar más deseo… Tu cuerpo empieza a hablarme. Tu torso se retuerce: el vientre se hunde hacia abajo, los hombros ascienden, y también el culo, a la par que se curva hacia adentro descubriendo al máximo tu sexo para mi… No puedes más y eso me encanta.

Introduzco mi pene dentro de ti, muy poco a poco mientras noto como tiemblas, como deseas más de mi. Y no tardo mucho en darte todo lo que esperas. Agarrando tus nalgas, en cada embestida, busco tu zona más profunda mientras tus gemidos de placer aumentan de volumen. Necesito que esos gemidos de placer se fundan en uno con los de dolor. Agarro tu pelo fuerte y tiro de él hacia mi mientras sigo follándote. Tu cabeza se viene atrás, de tal modo que tu cuello queda inmovilizado; en ese momento escucho un gruñido, un gruñido que hace que mi zona más primitiva y salvaje se active todavía más, dotando de un nivel adicional de brutalidad al acto sexual.

tumblr_lwu3ifeU9X1qbujxso1_500

Nuestras pieles arden. Tus pechos se tambalean ante mis idas y venidas. Mi sudor resbala hasta acabar sobre tu cuerpo para evaporarse del propio calor instantes después. Quiero sentir más tu piel. Esa piel que me vuelve loco y que ahora mismo te arrancaría. Pongo mis manos en tus hombros, una en cada uno, mientras mi cintura sigue sin detenerse. Poco a poco voy clavando mis dedos en tus hombros, más intensamente cada vez, hasta que, de repente, comienzo a bajar por tu espalda siguiendo el camino de tu húmeda y ardiente piel, que me lleva a surcar la parte trasera de tu anatomía, dejando a su vez, despacito, los surcos que mis pequeñas uñas causan en tu epidermis, un camino de 10 carriles marcado en rojo en tu morena piel. Escucho un fuerte “Ahhhhh….aaaaahh”, un grito compuesto de dos gritos de naturalezas muy diferentes, justo lo que quería oir. Una pequeña gota de sangre brota de tu espalda mientras giras la cabeza y con tu mirada me dices que vas a volver a correrte.

arañar-500x378

Esta vez quiero llevarte al paraíso disfrutando de tu trasero, mientras continúo empotrándote contra el brazo del sofá comienzo a darte cachetes, cada vez más fuertes, el ver como la palma de mi mano queda marcada a fuego, en rojo vivo sobre tu nalga y el escucharte gemir, me hacen repetir con más energía en cada iteración. Se que estás apunto. Y justo cuando noto que tu cuerpecito empieza a temblar la clavo lo más profundo que puedo dentro de ti mientras disfruto de cada uno de los espasmos que te produce el orgasmo. Vuelves a caer rendida unos segundos, yo chorreando de sudor y muy excitado, te miro fijamente. Me dices: “una vez mas y ya te toca, ¿vale?”. Sonrío y respondo :”Claro que si, las que quieras”.

Te levantas con las piernas temblorosas, chorreando también. Esta vez tomas tú la iniciativa, te agarras fuerte al marco de la puerta dejando tu cuerpo caer flotando en el aire. Yo hundo mis orejas entre tus muslos poniendo tus piernas en mis hombros y disfruto del jugo que me ofreces, no durante demasiado tiempo, ya que no aguantas mucho en esa posición, pero lo suficiente como para decidir que ahora, definitivamente mandas tú. Me tiras de nuevo sobre el sofá, me sientas en él, y esta vez te sientas tú sobre mí, del tirón, sin más preámbulo, y me cabalgas como sólo tu sabes hacer. Llega un momento en el que ves en mi expresión que no puedo más, y es justo cuando llevas tu mano a mi garganta y comienzas a apretar suavemente, sabes que me encanta que me dejes sin respiración. Cada vez aprietas más. Mi nuez obstruye la entrada de aire y empiezo a ponerme rojo mientras sigues dándome placer, cada vez más. Justo en el momento preciso paras. Me sueltas. Te levantas.

cuello1

Me dices que me ponga a cuatro patas mientras desapareces un momento. Vuelves con un juguetito entre las manos… Yo, que hace ya un rato que cumplí tu orden, espero en la posición que deseas. Te sientas junto a mí. Comienzas a masturbarme sincronizando perfectamente tu mano con mis deseos. Al momento, empiezas a hacer uso de ese dildo anal que habías traído. Al principio molesta, pero poco a poco va siendo agradable, mientras no paras de mover tus manos. Una y otra. Una en mi pene. Otra detrás. Me susurras flojito al oido: “disfruta”. Cada vez vas aumentando el ritmo de ambas manos y yo cada vez libro una batalla más dura entre el dolor y el placer extremos. Te miro. Te miro con esa mirada que conoces. Me miras y sonríes, mientras me susurras: “córrete…” Y eso hago. Y lo hago de una forma que jamás olvidaré. Utilizando hasta la última de mis energías en derramarme sobre aquel sofá. En una espiral que se me antoja infinita de convulsiones, placer, serotonina, éxtasis y bienestar. Cuando por fin termina mi huracán personal, vuelvo a mirarte y es cuando me dices: “Ojalá hubiera estado yo ahí debajo para recibir toda tu leche, pero no podía estar en dos sitios a la vez”. No puedo yo tampoco evitar una pícara sonrisa al escuchar eso.

placer630mm14

Entonces, mientras recupero la respiración, veo que te vas a encender un cigarro, y recuerdo que aún te debía una, y te pregunto: “¿pero y tú?”. Y me respondes: “yo sólo con ver como disfrutabas he vuelto a terminar”.

Si no fuera porque te conozco pensaría que estas cosas no ocurren….