Chicas

Vas contando las baldosas de color rojo que hay hasta la Facultad, un Martes como hoy. Martes y 13 para mayor precisión. Nunca te habías fijado en el color y la disposición de estas baldosas rojas sobre las blancas, formando ese patrón de figuras que te preguntas quién habrá decidido. 3 años estudiando en esta Universidad y jamás habías interiorizado ese mosaico, y eso que sueles ir mirando al suelo pensando en tus cosas. Pero esta vez es diferente, porque una terrible depresión te lleva hundiendo durante más de tres semanas -aunque aún no sabes identificar un estado depresivo, pero aprenderás-, y ello te hace sensible a estos detalles, en contra de lo que sería habitual con este tipo de patología. Pero nada es habitual en tí. Tú te crees especial. ¿Qué otra forma tiene uno de sobrevivir si no se siente especial? ¿Hay gente que es feliz pensando que es como el resto?

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A veces un Whatsapp te hace temblar

Él y ella compartieron su vida durante 7 años. Fueron pareja. Construyeron un proyecto de vida juntos. Ella decidió seguir otro camino. Rehizo rápidamente su vida con otra persona. Él quedó hundido, destrozado. La cosa no acabó bien, ni siquiera acabó de forma cordial. Se separaron y no volvieron a saber nada el uno del otro.

Pasaron los años. Él también rehizo su vida. Él le enviaba cada año un mensaje por el cumpleaños de ella y otro el día de año nuevo. 2 mensajes al año, durante cada año. Mensajes a los que ella jamás respondía.

4 años pasaron. Un día, él iba camino del gimnasio, tras salir de trabajar. Estaba a punto de llegar, cuando su móvil sonó. Era un Whatsapp. Era ella. Él pensó que había sido un error, que se habría equivocado. O quizás contenía algún tipo de antiguo reproche que quedó en el tintero durante mucho, excesivo, tiempo. Al abrir el mensaje, pudo leer lo siguiente:

“Hola. Perdona que no haya contestado durante tanto tiempo, pero en todos estos años no me he visto capaz de escribirte hasta ahora. Quiero que sepas que en todo este tiempo, aunque no lo creas, no ha habido un sólo día, ni uno, en el que no haya pensado en ti o te haya necesitado.”

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A veces, un Whatsapp te hace temblar. Él nunca llegó a entrar aquella tarde al gimnasio. Las piernas le temblaban.

Él aprendió ese día que la vida nunca deja de sorprender. Nunca sabes a dónde te puede llevar. Nunca se puede decir nunca.

Lo que ocurrió a partir de ahí, es otra historia y debe ser contada en otra ocasión…

¿Tengo cara de ser policía?

Pues estaba yo en uno de estos días que cojo un avión para darme una vuelta por otras partes (esta vez dentro de España).

Concretamente me encontraba en el aeropuerto de Alicante y me disponía a realizar el engorroso proceso que hay que seguir hasta llegar al avión. Facturé mi maleta tras una considerable cola en el mostrador y me dirigí a la zona del control de seguridad. Había gente, pero tampoco mucha.

Me despojo de todos mis objetos depositándolos en la bandeja y lo paso por el escáner, al igual que mi mochila de mano.

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Aquello no pitó. Nunca he entendido en que se basa para pitar o no. Juro que muchas veces he pasado con relojes o cinturón sin darme cuenta y no ha pitado, y en otras ocasiones no sabía ya que quitarme y sin embargo no paraba de pitar. En fin.

El caso es que me disponía a continuar con mi travesía hacia el avión (en este caso buscar la puerta de embarque) por lo que me dirigí a recoger mis cosas. Justo cuando puse una mano en mi mochila, otra mano se posó sobre la mía, una con un guante. Alcé la mirada y se trataba de un Guardia Civil. Mi cabeza me hizo a mí mismo un escáner mental en micro segundos: “¿Llevas drogas?. No. Ok, todo en orden”.

El agente me dijo: “¿Es suya esta mochila?”. Asentí y me dijo: “Acompáñeme un momento si es tan amable”.

Tras meternos en una habitación me mira fijamente y me dice: “¿Es usted policía?”.

Me quedé un poco extrañado… ¿A qué veía esa pregunta? ¿Tengo yo cara de ser policía? Creo que ni de lejos… “No”, respondí.

Y me dice: “¿Entonces por qué lleva unas esposas en su mochila?”. Mientras decía estas palabras metió la mano dentro de mi mochila y sacó esto:

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Vi la cara del agente cambiar completamente. Su rostro se tornó rojo, del mismo color que las plumas de aquellas esposas… Y me dijo balbuceando: “Eh…. mmmm… lo siento, perdón. ¿Usted sabe que no puede pasar con esto al avión?”. Sonriendo le dije: “Sí, supongo que no. Lo lamento, no he caído en ello”. Me respondió: “Lamentándolo voy a tener que quedármelas y destruirlas, es mi obligación”. Le dije que no pasaba nada, de hecho, efectivamente, supongo que es su obligación confiscármelas y destruirlas -o no-.

Cuando ya me marchaba, para no perder el avión, el agente seguía bastante ruborizado y no paraba de disculparse, pero no sólo de disculparse, sino de tratar de excusarme innecesariamente con frases como: “estas cosas pasan más de lo que nos creemos, no se preocupe, lo siento”.

Yo sinceramente me marché con unas risas en el cuerpo… Fue una situación bastante graciosa, y él estaba mucho más avergonzado que yo… No se por qué.

Nunca la volveré a ver

Me incorporé y me puse los pantalones mientras ella seguía tumbada en la cama.

Mientras yo continuaba vistiéndome, ella, de repente, dijo:

– No voy a volver a verte, ¿verdad?

Respondí:
– ¿Por qué dices eso?

Ella:
– No sé, lo presiento. Todas las personas que acaban interesándome desaparecen de mi vida.

Respiré profundo y emití una mentira intentando que se notase lo menos posible, y mirando a aquella ventana por la que entraba toda la luz que la cortina permitía:
– Por supuesto que nos veremos, ha sido un fin de semana en el que lo he pasado muy bien. Pero debo irme, estoy a varias horas de mi casa y mañana trabajo. Ya hablaremos.

Terminé de vestirme, le dí un beso en la frente (ella seguía desnuda sobre la cama) y salí por la puerta, sonriendo, con el convencimiento de que, efectivamente, no la volvería a ver.

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Nunca nadie

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Nunca nadie me ha hecho sentir lo que tú.

Nunca nadie me ha mirado con tanto deseo.

Nunca nadie ha hecho estremecerse mi cuerpo de esta forma.

Nunca nadie ha despertado en mi tanta curiosidad.

Nunca nadie sabrá lo fuerte del lazo invisible que nos une.

Nunca nadie me había querido de esta manera.

Nunca nadie había conectado tanto conmigo.

Nunca nadie me aportará lo que ahora mismo tú me ofreces.

Nunca nadie podrá quitarme la sensación de ser uno siendo dos.

Nunca nadie te hará el amor como yo.

Nunca nadie volverá a entrar en mi mente con sólo una mirada.

Nunca nadie será capaz de generar una tormenta en mi interior de nuevo.

Nunca nadie sabrá lo que es amar si no está dentro de nosotros ahora mismo.

Nunca nadie habrá leído tantas frases compuestas de palabras vacías seguidas como tú en este momento.

 

Nunca nadie sabrá la verdad. Nadie.

Toda la verdad sobre mi barba

Bueno, se que la población no puede dormir pensando que ocurre con mi barba. Y es un tema serio.
Empezaré por el principio. Voilví de la India con unas barbacas. Hasta era motivo de caricaturas:

barba0barba-1Y todos sabemos que cuando uno se afeita deja de ser un hombre:

la-realidad-al-afeitarsePues bien, el momento llegó y eso es lo que me pasó exactamente a mí:

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Pero no quise dejar pasar la ocasión sin aprovechar para hacer el tonto y realizar alguna absurda performance. Y me propuse dos idioteces que os detallo a continuación:

1) IDENTITY
2) ESTA BARBA ESTÁ MUY VIVA

Bajo estos absurdos nombres se esconden dos performances más idiotas aún:

1) IDENTITY

Cuando me afeité no lo hice de golpe (pese a que lo parezca en el genial montaje anterior) si no que me afeité sólo media barba, e hice vida normal con sólo media cara afeitada, dotado de varias cámaras ocultas. Podréis ver el resultado en breve cuando tenga el montaje terminado. Aquí un adelanto en forma de imagen:

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2) ESTA BARBA ESTÁ MUY VIVA

Ahora, lo que me propongo hacer es un tour por todos los estilos de barba absurdos que se me puedan ocurrir, al azar, tiraré un dado e iré dejándome aleatoriamente, según decida la suerte, un tipo de barba u otra hasta completar el cuadro de modelos de barba que se ve abajo. Iré subiendo al blog mi imagen con esas barbas y tachándolas de la lista.

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Nada más que añadir. Sí, soy muy tonto, pero el arte es así, yo me debo a mi público, por aquí os veré, porque seguro que esta tontería os llama la atención. 😉

Quiero hacer surf

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Ahí me encuentro, delante de ese inmenso océano azul que tanto me ha impactado.
Como petrificado, no puedo dejar de contemplar su inmensidad, un azul que va más allá de un color, logrando despertar emociones. Un azul con muchos matices. Un azul misterioso.

El ser humano siempre ha sido curioso, el mar siempre ha sido una de sus obsesiones. Y yo siento un incontrolable impulso de adentrarme. De explorar. Acabo de recibir un impacto al contemplar tal intensidad de azul, tal inmensidad. No lo esperaba. Y siento el deseo de sumergirme. Quiero hacer surf.

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Quiero surfear. Sinceramente, nunca he cogido una tabla, quizás ni recuerde como nadar, pero eso no me importa. El naufragio es un riesgo que estoy dispuesto a correr, solo por probar ese azul.

Ese azul que se esconde tras tus ojos. Quiero surfearte. Perderme en tu mirada. Inundarme de ti. Empaparme. Y hasta ahogarme en el intenso azul de tu mirada.

Una ola me tumbó en la arena con la primera mirada que me regalaste. Y aquí me quedé, mirando el océano y con ganas de más.

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